15. El enfoque de género no es una doctrina, ni una ideología

 


 

En torno a la cuestión de género un conflicto político deviene en conflicto epistémico porque el discurso ético-político no tiene finalidades cognoscitivas, sino persuasivas. Llama a los electores a tomar una posición en función de intereses, de ideales, de inspiradoras concepciones del mundo[1].

El escándalo Sokal y otro experimento reciente

Ya en los 90 Alan Sokal, un prestigioso físico de la Universidad de Nueva York, consiguió publicar un artículo deliberadamente delirante en la revista de estudios culturales “Social Text”, de la Universidad de Duke. Generó un escándalo internacional, pero mostró el estado de los “estudios culturales”. Sokal quería demostrar que, si se adulaba a la ideología política de los editores, se podía publicar cualquier estupidez, e inclusive atacar a las ciencias empíricas. En su estudio Sokal postuló la teoría de que la gravedad era un constructo social; es decir, que existía solamente porque la sociedad ha sido condicionada para creer en ella, y que, si dejara de hacerlo, la gravedad perdería su efecto. El artículo era, según el autor, «un pastiche de jerga postmodernista, reseñas aduladoras, citas grandilocuentes fuera de contexto y un rotundo sinsentido». Después del escándalo, Sokal escribió “Imposturas intelectuales”, un libro en el que puso en duda la cualidad de estos “estudios” culturales.

Recientemente, en 2018, se realizó un experimento similar, en el que decenas de estudios absurdos y profundamente poco éticos fueron enviados a publicaciones académicas y de prestigio sobre estudios culturales, y recibieron buena acogida porque respondían a la “ortodoxia político-moral” de la narrativa instaurada[2].

Los editores y los revisores de las consideradas “revistas científicas” se mostraron favorables a publicar estudios que afirmaban que si un hombre se masturba en privado mientras piensa en una mujer sin su consentimiento, está cometiendo violencia sexual contra ella.

O que la astrología feminista y queer debería considerarse parte de la ciencia de la astronomía, intrínsecamente sexista.

O que los hombres blancos en la universidad no deberían poder hablar en clase.

También hicieron una reescritura feminista de un capítulo de Mi causa de Adolf Hitler.

Estos investigadores encontraron que en el ámbito académico era posible colar cualquier disparate, siempre que coincidiera con la ortodoxia vigente, y se emplearan los términos poder, opresión y género.

Sus estadísticas eran inverosímiles, sus afirmaciones no estaban respaldadas por datos, su metodología incluía la “indagación poética” y la “autoetnografía”.

Defendían que los estudiantes varones blancos debían resarcir a los demás por esclavitud histórica sentándose en silencio en el suelo encadenados durante las clases, celebraban la obesidad mórbida como una opción de vida saludable, recomendaban que los hombres se penetraran a sí mismos analmente al masturbarse para volverse menos transfóbicos, más feministas, y más preocupados por los horrores de la cultura de la violación.

El estudio sobre “Un perro es violado cada hora en los parques para perros” fue premiado.

Los estudios culturales

A finales de los años sesenta aparecieron en las ciencias sociales y humanidades los denominados "estudios culturales" o "estudios de identidad”, campos de estudio que problematizaban aspectos de la cultura, realizando diagnósticos de desequilibrios de poder y opresión basados en la identidad de raza, género y sexualidad. Esos estudios fundaron auténticas burbujas teóricas tautológicas, una cultura académica, una cosmovisión que es denunciada desde diversos enfoques y disciplinas como no científica, y nada rigurosa.

Estudios de género, feministas, estudios de masculinidades, estudios queer, estudios de sexualidad, psicoanálisis, teoría crítica de la raza, teoría crítica de la blancura, estudios sobre la gordura, sociología y filosofía educativa, alimentan un discurso ético-político que:

·         No tiene finalidades cognoscitivas, sino persuasivas. Llama a los electores a tomar una posición en función de intereses, de ideales, de inspiradoras concepciones del mundo.

·         Considera a la educación como un activismo, una oportunidad de imponer a los estudiantes, por todos los medios, un paradigma.

·         Considera que sus posiciones políticas tan obviamente verdaderas, necesarias y justas, que discutirlas es superfluo, e inclusive inmoral, en tanto:

-Porta valores inapelables, como el compromiso multicultural, diversidad, inclusión, equidad y justicia social.

-Su paradigma ofrece el diagnóstico y la solución a cantidad de problemas sociales (desde crímenes violentos, ataques, asesinatos y violaciones, también suicidios, insatisfacción sexual, abusos, injusticias, maltrato, infelicidad e insatisfacción).

Partiendo de toda esa cantidad de supuestos, concluye que sólo podrían oponerse a esta noble causa los defensores de la intolerancia, los que quieren preservar el privilegio cis heteropatriarcal y los motivados por el odio. Los hombres blancos heterosexuales racistas, sexistas, intolerantes, misóginos, homofóbicos, transfóbicos, transhistéricos, androcéntricos, privilegiados, de extrema derecha, cisheteros, fundamentalistas religiosos, y las mujeres blancas con misoginia internalizada.

Acusaciones de ideológica

Se acusa a este enfoque de ideológico en tanto:

-REALIZA UN DIAGNÓSTICO: proporciona un punto de vista propio y particular sobre la realidad vigente, analizada desde una determinada perspectiva.

-ES SUBJETIVO Y PARCIAL: Su visión acerca de cómo es la sociedad incluye ideas y razonamientos, y también emociones, percepciones, creencias, y juicios críticos y de valor. Vehiculiza sentimientos.

-TODO CRISTALIZADO EN UN CORPUS. Existe un corpus de pensamiento, un programa de pensamiento, un encuadre en función de unos determinados puntos de vista. Determinados ideólogos establecen la verdad y la narrativa que los adeptos bajan y repiten.

 

En la ideología desaparecen las contradicciones, y sin contradicciones es imposible pensar, porque las ideologías son programas de pensamiento. No se puede pensar sin oposición a algo, y las ideologías son constructos, órdenes simbólicos, de normas y valores petrificados y tautológicos. Pensar es pensar “–en contra– de”. (Fernando Mires).

 

 

-PRESENTA UN PROGRAMA DE ACCIÓN: Partiendo de su diagnóstico del sistema real existente, propone un sistema ideal pretendido, a implantar, una utopía, un punto de vista superior a la realidad vigente, un ser humano nuevo en un mundo nuevo.

-ES PRESCRIPTIVA: El programa de acción que tiene el fin de la realización de la utopía, incluye directrices acerca de la conducta humana. La ideología ofrece un método para conseguir trascender la realidad a través de determinados modos de actuar, en los ámbitos económico, social, científico-tecnológico, político, cultural, moral, religioso, etc.

-ES COLECTIVISTA: Ofrece al individuo sentido, propósito y pertenencia.

La ironía es que, hostil a la religión, el opio del pueblo, la ideología ocupa el mismo lugar de la religión (Mires). Ofrece a su congregación un catecismo, un sistema de creencias, una utopía a realizarse en este mundo, no en el más allá, una moral y valores.

“En nombre del compromiso multicultural, la diversidad y la inclusión, la equidad y la justicia social, están adoctrinando a los estudiantes, enseñándoles a creer ciertas cosas de forma acrítica. Los estudiantes son citados por la Oficina de Diversidad. Obligados a tomar sesiones de orientación obligatorias en las que los administradores universitarios impulsan posiciones políticas en los estudiantes incluso antes de que hayan tenido una sola clase”.

Adoctrinar: Verbo transitivo · verbo intransitivo 1. Enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios. (Definiciones de Oxford Languages)



[1] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632016000100113

[2] https://areomagazine.com/2018/10/02/academic-grievance-studies-and-the-corruption-of-scholarship/

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