2. Negacionismo biológico: Hay dos sexos por obra de la cultura

 



Colisión con el paradigma biomédico. Según este “enfoque” hombre y mujer no son categorías biológicas, ya que no existen dos sexos, sino que estos son un constructo cultural. El binarismo sexual es artificial, el sexo siempre fue género. Los casos excepcionales de DSD (desórdenes del desarrollo sexual), y aún más excepcionales de hermafroditismo, “intersexualidad” prueban que hombre y mujer son un constructo artificial. Aquí colisionamos feo con el paradigma biomédico, pero continuemos que algo quedará.



Colegio Americano de Pediatras[1]: “Se trata de desórdenes de desarrollo. Se denominan “desorden de desarrollo sexual”. Incluyen: la feminización testicular y la hiperplasia suprarrenal congénita. Estos trastornos afectan al 0.02% de la población (2 personas de cada 100.000). Son médicamente identificables en la norma binaria sexual y es por ello por lo que se reconocen como trastornos del diseño humano. Estas personas no son un tercer sexo. En estos rarísimos casos sí se realiza una asignación al sexo femenino o masculino, en función de factores genéticos hormonales y físicos. Pero esas personas no son un tercer sexo. La diferenciación sexual se ve afectada, esto incide en una apariencia ambigua de los genitales, o en que el individuo no tiene la apariencia típica de su sexo cromosómico. Hay óvulos y espermatozoides, no aparece un órgano reproductivo adicional, al contrario, la fertilidad se ve afectada”.

“Las fábulas de género inventan y divulgan los mal llamados hechos naturales”[2] afirma Judith Butler, la madre de la anticientífica teoría queer a la que mucha gente adhiere sin saberlo, y aún sin percatarse de que existe, gracias a las estrategias de divulgación que se emplean actualmente. De nuevo, los llamados hechos naturales son una invención. Invenciones avaladas por el espurio relato autodenominado “ciencia”. El conocimiento objetivo y el acceso a la verdad objetiva (objetividad científica) son mera pretensión de las ciencias empíricas. Afortunadamente, la teoría de Judith Butler no presenta esos inconvenientes. Ahora sí nos encontramos ante una teoría válida y sólida. Ni se basa en opiniones falibles, ni es una narrativa dudosa, como lo es la ciencia.



[1] aeped.es

[2] Judith Butler “El género en disputa”

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