5. El paradigma biomédico es violencia sistémica
Establecidas las mentiras
anteriores, ya estamos llegando a donde queríamos llegar: Hombre y mujer son categorías arbitrarias y
fascistas que deben desaparecer, cueste lo que cueste, porque la mera existencia del paradigma
biomédico constituye un ataque y una violencia sistémica contra las
“disidencias”,
o, como la define Gilles Lipovetsky, la población “híbrido sexual”. Su
existencia misma es un ataque a los derechos humanos. Categorizar a les
persones como hombres y mujeres según su sexo biológico, un constructo
artificial, constituye un inaceptable acto de opresión, invisibilización y
discriminación. De modo que si te dicen “Reivindicar los derechos de la
identidad de género tomando las medidas necesarias para acabar con la
discriminación (...)” ya sabes: Se refieren al mismísimo paradigma biomédico, en
sí mismo un ataque a la identidad de género.
|
La llamada “intelectualidad” es la más proclive
a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene
contacto directo con la vida al desnudo, sino que se topa con esta en su
forma sintética más sencilla: sobre la página impresa. Albert Einstein |