Ejemplos de crímenes de odio que afectaron al bienestar mental y emocional de las disidencias y fueron debidamente sancionados
Inglaterra. El profesor
Angelos Sofocleous, editor asistente en la revista de Filosofía Critique de la
Universidad de Durham, en 2018 apuntó en su cuenta de Twitter que «las mujeres no tienen pene». Fue despedido
de su puesto pues sus compañeros de estudios consideraron a su tuit
«transfóbico».
Estados Unidos, 2021: La universidad de Nueva York
suspende al estudiante Owen Steven por publicar un video en Instagram
en el que afirma que sólo existen dos sexos, y que:
“Un hombre no puede convertirse en mujer. Y una mujer no puede
convertirse en un hombre. Si soy un hombre y pienso que soy una mujer, sigo
siendo un hombre. Si soy una mujer y pienso que soy un hombre, sigo siendo una
mujer. No importa lo que sientas por dentro, es irrelevante respecto de tu
estatus biológico.”
La universidad de Nueva York
fundamenta que esas declaraciones ponen en duda que el estudiante pueda
mantener un ambiente en clase que proteja el bienestar mental y emocional de
todos los estudiantes, y que Stevens viola su doctrina de inclusión (de
géneros). La suspensión de Stevens se extenderá hasta que reduzca su presencia
en Instagram, y se someta a un tratamiento de reeducación.
España: Un profesor es suspendido por dar una clase en la que afirmó que existen dos sexos, XX e XY. “Es como que me juzgaran por decir que la Tierra es redonda”, declaró. Un docente con 25 años de experiencia en la docencia, por afirmar a sus alumnos, jóvenes de menos de 15 años, que los hombres nacen con cromosomas XY y las mujeres con cromosomas XX y, aunque se puedan transformar con operaciones, genéticamente siempre van a seguir teniendo los cromosomas XY o XX. Comunidades LGBT cuestionaron al docente Según las críticas, el profesor habría abordado que existían únicamente dos sexos, el masculino y el femenino. Además, explicó que las personas transgénero, aunque cambien sus genitales con cirugías, seguirán con sus cromosomas de nacimiento[1].
Lisa Keogh, 29 años, estudiante
de Derecho en la Universidad Abertay en Dundee, Escocia, fue investigada y sometida a acciones
disciplinarias por las autoridades escolares por aseverar que las mujeres
tienen vagina y los hombres son más fuertes físicamente. ¿Su falta? Haber hecho
comentarios “ofensivos” y “discriminatorios”. Durante un seminario en línea
acerca del feminismo de género cuestionó la participación de una mujer
trans en un evento deportivo de artes marciales mixtas. Pues la competidora
trans con 32 años «de testosterona en su sistema» sería genéticamente más
fuerte que una mujer promedio, por lo que sería injusta su participación en el
combate. “No tenía la intención de ser
ofensiva, pero sí participé en un debate y expuse mis puntos de vista sinceramente
sostenidos”. Y añadió: «No
estaba siendo mezquina, transfóbica u ofensiva. Estaba afirmando un hecho
biológico básico”. Por fortuna para ella, después de dos meses de
acoso por parte de las autoridades escolares las “faltas” fueron desechadas[2].
Luana Maroja, profesora de
biología en la Universidad de Williams, señala que actualmente existe un conflicto entre ideas científicas,
como los conceptos de hombre y mujer de la biología, y una resistencia
ideológica, fundada en un deber moral con la igualdad y el anti sexismo, debido
a que determinados lobbys han establecido que la biología les resulta
“turbadora”. Pero
la “negación” biológica es peligrosa[3].
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Los
sentimientos y las opiniones han desplazado a los hechos. La biología ha sido
víctima de la idea de que los hombres pueden convertirse en mujeres, y
viceversa, simplemente recitando una declaración de creencias. Es un
movimiento insidioso que combina el desprecio posmoderno por la verdad
objetiva con las supersticiones religiosas premodernas sobre la naturaleza
del alma humana. Un culto que trata la realidad biológica de la misma manera
que la Iglesia Católica una vez trató a Galileo y sus ideas heliocéntricas.
Al igual que sus antepasados medievales, esta cruzada neo religiosa exige que
los adherentes canten una liturgia absurda, en este caso, “Las mujeres trans
son mujeres. Los hombres trans son hombres”. A diario, muchas
personas trans ahora tienen miedo, por su reputación y medios de vida, de
la amenaza de los activistas: tienen miedo de decir algo incorrecto,
es decir, algo basado en la verdad y la ciencia real, sobre quiénes somos.
Para sus propios propósitos emocionales, los miembros de un grupo militante y
vociferante dentro de nuestras propias filas han encontrado una manera de
incrustar una mentira en el corazón mismo de nuestra discusión pública sobre
el género. Que el resto de la sociedad acepte esta mentira no solo
es una traición a la ciencia, sino a la democracia. Y debemos trabajar para
restaurar una actitud de honestidad antes de que se haga más daño a las
mujeres, a los niños y a las personas trans. Cuando
la sociedad se dé cuenta de que no existe una base racional para la ideología
de género, la reacción negativa puede llegar a ser muy severa. Debbie Hayton, periodista trans |
Un graduado de la universidad de
William afirma: Soy un apasionado
de la justicia social, pero ver a mis compañeros sometidos al mutismo ante un
docente que imponía una visión, en la que un comportamiento humano era
asimilado a una realidad biológica, me hizo temer por el futuro y dudar de la
competencia de todos[4].
[1] https://www.clarin.com/internacional/espana/suspenden-profesor-decir-solo-existen-sexos-femenino-masculino_0_ozd0_0HTw.html
[2] https://www.losangelespress.org/es-un-crimen-afirmar-que-las-mujeres-tienen-vagina-y-los-hombres-pene/
[3] https://www.theatlantic.com/letters/archive/2019/06/confronting-self-censhorship-and-biological-denialism-on-campus/591406/
[4]
https://www.theatlantic.com/letters/archive/2019/06/confronting-self-censhorship-and-biological-denialism-on-campus/591406/