7. Para trascender los roles tradicionales, lo mejor es el enfoque de género

 


El feminismo trabajó durante largo tiempo a favor del antisexismo: Los seres humanos, como todo mamífero, nacen hombres y mujeres, pero esto no debe significar que sean sometidos a roles tradicionales y estereotipados. Ésa es la meta feminista, y por eso el feminismo denuncia a la ideología de género por SEXISTA, RETRÓGRADA Y REGRESIVA, pues su paradigma implica roles de género estereotipados. Partiendo de estereotipos sexistas, pretende que aceptar la biología condena a una persona a una identidad o rol, u, por eso, si una persona quiere declarar su inconformismo con los roles sexistas y estereotipados, debe declararse alguna “identidad” alternativa (declararse del sexo opuesto), o declarar que  no tiene género/sexo por intermedio de la etiqueta no binarie o género fluido. Keira Bell[1], que a los 23 años ganó un juicio al sistema de salud británico por haberla empujado a una transición médica[2], afirmó que interpretó, fuertemente influenciada por las campañas en Internet, que odiar los vestidos y las princesas significaba que era un hombre.


Sydney Wright, de EEUU, una más entre decenas de miles de chicas detrans (se pueden encontrar sus innumerables testimonios en sitios como detransvoices.org), cuenta una historia similar: Se introdujo en la “transición de género” porque Siempre me gustó la ropa de chicos, y jugar con juguetes de chicos, y me gustaban las chicas.

El feminismo acusa a esta ideología de sexista, pues niños desde los dos años son declarados trans según les gusten o no les gusten “las cosas de niñas” o “de niños”, creando un nuevo fenómeno no relacionado con la bien documentada disforia de género (Ver apartado 11).



[1] https://www.theguardian.com/uk-news/2020/dec/06/keira-bell-lawyer-warns-on-internet-coverage-of-transgender-issues

[2] En lugar de cuestionar los problemas subyacentes que presentaba (como la depresión, el odio a sí misma y una baja autoestima) con compasión y cuidado, la Clínica de Género para la Niñez del NHS (parte del sistema sanitario público de Inglaterra) le aconsejó a esta adolescente que ella sí era un varón y que el mejor tratamiento para su disforia era comenzar inmediatamente con bloqueadores que detuvieran el desarrollo de su pubertad. Después de tres consultas (cada una de tan solo una hora), Keira Bell fue encaminada en un trayecto que comenzó con bloqueadores de la pubertad a los 16 años, hormonas de sexo opuesto a los 17 y una mastectomía doble a los 20 años. Hasta la fecha se desconoce el impacto a largo plazo de este tratamiento experimental, incluyendo su efecto en el desarrollo cognitivo y reproductivo de la niñez.

Entradas populares