En Liverpool se colgó un cartel que decía, sencillamente, “Mujer: Sustantivo. Hembra humana adulta”. Como se esperaba, el cartel fue denunciado como discurso de odio y retirado. La definición del diccionario hoy es discurso de odio. La mera afirmación de que el sexo es una realidad biológica es un crimen.

Este paradigma no afirma que, aparte de tener un sexo biológico, la persona tiene un género que puede o no coincidir con él, sino que ese género (su experiencia subjetiva) constituye su sexo, a todos los efectos. Los conceptos de sexo y género son asimilados, la biología resulta cancelada por la experiencia subjetiva, por eso una persona ES DEL SEXO QUE SE DECLARA, y por eso constituye un crimen de odio y un acto de discriminación cualquier referencia a la realidad biológica de las personas, en general, o de una persona en particular.


La activista transgénero Debbie Hayton afirma: “Todos somos capaces de identificar el sexo de otras personas al ver sus cuerpos. Negarlo es negar la realidad”. Pues bien, eso es exactamente lo que esta agenda transhumanista demanda: Que la niegues.

Si un mínimo gesto o palabra tuya traduce tu percepción de que estás viendo a un hombre o una mujer, por ejemplo, si usas un pronombre (“ella” o “él”) sin recibir la debida autorización de la otra persona, cometes un atentado contra su psicología de género y realizas un potencial acto de discriminación. Cualquier referencia a la biología es un ataque a la psiquis de las disidencias. En más países cada vez, puedes ser denunciado.


, expuestos en redes sociales, memes, artículos de medios de comunicación o en materiales docentes. En el procedimiento administrativo se invierte la carga de la prueba, de modo que la persona que exprese, por ejemplo, “hormonar a un niño por ponerse un vestido es maltrato infantil” o “las mujeres tienen derecho al aborto” tendrá que demostrar que no tenía intención discriminatoria. Paremos aquí un segundo: es la persona acusada la que tendrá que demostrar que no sentía odio en su interior, ¿cómo se demuestra eso? El procedimiento es tan inquisitorial que contempla una rebaja de la sanción si la hereje se retracta públicamente.

Tasia Aránguez Sánchez - Profesora del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada[1]

Si Keir Starmer piensa que soy una mujer, estoy encantada de decirle la verdad. Las mujeres trans (como yo) son hombres. La biología no miente, el hombre no es mujer, y por lo tanto las mujeres trans no son mujeres. Puede sonar impactante para algunos oídos, la lógica es ineludible y el cielo no se derrumba cuando lo admites.

Debbie Hayton

 




[1] https://tribunafeminista.org/2020/10/la-nueva-mordaza/


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